El Jueves Santo en Panamá es una importante festividad pública que marca el inicio del Triduo Pascual, con grandes celebraciones católicas que incluyen procesiones solemnes (especialmente en el Casco Antiguo de la ciudad de Panamá), recreaciones, misas especiales y comidas tradicionales como las torrejas, al tiempo que provoca un gran volumen de viajes vacacionales, ya que muchos panameños se dirigen a las playas, lo que provoca un intenso tráfico. Conmemora la Última Cena y la institución de la Eucaristía, con rituales como el lavatorio de pies en las iglesias.
Los servicios se centran en la Última Cena, con sacerdotes lavando pies para imitar el acto de Jesús. Las procesiones consisten en desfiles elaborados y solemnes con estatuas de Cristo y santos que tienen lugar en las ciudades, especialmente en Casco Viejo. Muchos observan la penitencia a través de la oración, el ayuno y la abstinencia de ciertos alimentos. Los aspectos culturales de la festividad incluyen alimentos tradicionales como las torrejas (buñuelos de pan dulce), que son dulces muy populares. La festividad también forma parte de la «Semana Santa Internacional», durante la cual Panamá la promociona como un evento de turismo religioso, atrayendo a visitantes a sus lugares históricos.